Últimamente ante la gran demanda de puerta acorazadas, ya que las blindadas en su mayoría carecen de seguridad real, están proliferando OFERTAS en las que se anuncian puertas "acorazadas" a precios muy atractivos a primera vista e incluso más económicas que una buena puerta blindada. ¿Cómo es posible?
Podríamos pensar que es una oportunidad única y que se han abaratado los costes pero... ¿Tanto?
Nos encontramos puertas mal llamadas acorazadas porque al ser metálicas el fabricante o el vendedor cree que ya es suficiente.
El cliente tiene medios a su alcance para saber si esa puerta es tan buena como dicen.
En primer lugar puede y debe exigir una certificación de seguridad del producto. Está claro que el fabricante y el vendedor así van a afirmarlo pero debe contar con unos ensayos independientes que verifiquen su seguridad.
También podemos recurrir al método empírico, es decir, comprobar por nosotros mismos la construcción y el equipamiento de la puerta:
-Tipo de chapa con la que está construída. Hierro o acero y su grosor.
-Elemento de relleno. Muchas de estas mal llamadas acorazadas tienen cómo único elemento entre chapa y chapa espuma de poliuretano.
-Cerradura. Puede que cuenten con una cerradura de muchos anclajes pero accionados con un simple bombillo de europerfil (tan fácil de abrir con métodos como el bumbimp o mediante extractor) o cerradura de borjas (tan manipulables con las ganzúas disponibles en el mercado)
-Cerco. Si no es completamente metálico... mal vamos.
-Bisagras. Deben estar soldadas para ser resistentes.
-Las llaves. Muchas cerraduras presumen de ser seguras cuando el duplicado de llaves se efectúa sin control en cualquier ferretería.
Todas estas claves nos pueden ser muy útiles a la hora de elegir una puerta y tener instalada realmente una ACORAZADA y no imitaciones.
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